TU ROPA VIEJA TE PUEDE AYUDAR A ADELGAZAR




¿Sabías que ese pantalón viejo que ya no te entra te puede servir para adelgazar?
Cuando nuestro objetivo es bajar de talla y no contamos con el conocimiento ni las herramientas para medir nuestro cuerpo y llevar un registro de las medidas perdidas podemos hacer uso de aquella ropa que dejó de quedarnos hace algún tiempo.
Así que ve por ese pantalón o vestido y vuélvelo tu medidor de metas cumplidas y aléjate de la báscula porque ella no sabe si el peso que perdiste fue de grasa o de músculo. Recuerda que la obesidad es tener más grasa de lo normal almacenada en tu cuerpo, por lo que tu meta es disminuir ese porcentaje de grasa.


ALIMENTOS RICOS EN MAGNESIO


El mayor almacén de magnesio de nuestro cuerpo es el esqueleto, sin embargo se encuentra también en tejidos blandos y en el plasma sanguíneo. Es un mineral realmente abundante en nuestro cuerpo ya que es tan importante, que juega un papel fundamental en prácticamente la totalidad de las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestro medio interno. Es además muy abundante en la naturaleza, tanto en el mundo vegetal como en el animal.

Algunos procesos en los que participa son tan relevantes que permiten el correcto funcionamiento de la contracción muscular y cardiaca, la respiración celular y el correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas.
La absorción de magnesio tiene lugar, no sólo en el intestino delgado donde se absorbe la mayor parte, sino que también se puede absorber a nivel del colon.

Los alimentos más ricos en magnesio son la levadura de cerveza, el cacao en polvo, las legumbres, los frutos secos (destaca la nuez), los cereales y algunas verduras y hortalizas.
Otros alimentos como las carnes, los pescados azules y blancos, los mariscos, las frutas, el huevo y los lácteos si presentan cantidades de magnesio, aunque muy inferiores a los citados anteriormente.

En ocasiones, tomar alimentos ricos en magnesio no es suficiente para conseguir unos niveles adecuados. Esto es así, porque existen otros nutrientes que pueden afectar a los niveles de este mineral debido a que lo hacen menos aprovechable o biodisponible:
·         Las altas cantidades de fósforo y calcio en la dieta pueden afectar al magnesio. Como siempre, es conveniente no abusar de un tipo de alimento en concreto para evitar este tipo de interacciones.
·         El exceso de proteína o la escasez de la misma en la dieta puede afectar a los niveles de magnesio, por lo que llevar una dieta adecuada y equilibrada es una garantía.
·         El exceso de vitamina C da lugar a un descenso en la concentración de magnesio en los tejidos, cuidado con los suplementos de vitamina C tomados en gran cantidad o durante mucho tiempo.
·         La deficiencia de vitamina E induce una bajada de magnesio, por lo que alimentos ricos en vitamina E como los aceites vegetales, cereales integrales, frutos secos o las legumbres no deben faltar en nuestra dieta.
La deficiencia de magnesio puede provocar alteraciones gastrointestinales, disfunción tubular renal, alteraciones endocrinas (hormonales), malnutrición y bajada de otros minerales en consecuencia al déficit de magnesio, espasmos musculares incontrolados, cambios de personalidad, anorexia (entendido como pérdida de apetito y no como un trastorno de la alimentación), convulsiones, fatiga crónica, alteraciones del sueño, cálculos renales y problemas cardiacos, hipertensión y alteraciones en la sangre como puede ser el aumento de la agregación plaquetaria.


AUMENTAR MASA MUSCULAR


Los hidratos de carbono son muy importantes en la dieta de los deportistas. Su función en este caso es aportar energía durante el ejercicio. En el caso del ejercicio de fuerza (más intenso) nuestro cuerpo tiende a usar las reservas de glucógeno muscular y hepático que no son más que los almacenes de carbohidratos de nuestro cuerpo.
Para que estos almacenes de carbohidratos estén bien llenos y por tanto sean útiles, se recomienda tomar un buen aporte de cereales, pan, pastas, arroces y frutas a lo largo del día. Si estos alimentos son integrales, la liberación de glucosa es más moderada y los hidratos de carbono se van a aprovechar mejor, evitando así la depleción de las reservas del músculo.
Una buena opción para evitar gastar las reservas del músculo durante el ejercicio es tomar una pieza de fruta media hora antes del esfuerzo y otra al terminar.
Otro macro nutriente de enorme relevancia en las dietas para el aumento de masa muscular es la proteína. Nos interesa que la proteína de estas dietas sea de alto valor biológico lo que se traduce en un mejor aprovechamiento, pues durante el ejercicio se dan unos procesos fisiológicos que destruyen parte de las fibras musculares y que deben ser repuestas a través de la dieta.
Para ello debemos prestar atención a los periodos de recuperación del músculo, por ejemplo en la noche durante las horas de sueño los sistemas de reparación del musculo se encargan de reparar las pequeñas fibras musculares que se dañan durante la actividad y va “construyendo” nuevo músculo, esto lo hace mejor en presencia de proteínas.
Las grasas deben moderarse en el caso de las dietas para ganar masa muscular apareciendo en una cantidad similar a las dietas de adelgazamiento. La grasa no afectan directamente al musculo, sino que lo que ocurre es que al elegir una dieta baja en grasa y combinarlo con ejercicio es común ir adelgazando y por tanto, se va definiendo y haciendo visible la musculatura.
Es importante elegir alimentos bajos en grasa como pollo, pavo, huevospescados y mariscos entre los alimentos y otros ricos en hidratos de carbono como patatas, cereales, arroz o pasta que prácticamente no incluyen grasa. Como grasa de cocinado siempre debe usarse aceite de oliva en pequeña cantidad y es verdaderamente importante incluir en la dieta para deportistas alimentos ricos en fibra y antioxidantes (frutas y verduras) para reducir el estrés oxidativo de nuestras células, que se ve aumentando de forma natural con el ejercicio.

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La importancia de un enfriamiento adecuado


El enfriamiento y estiramiento después de un entrenamiento no garantizan que haya un menor dolor muscular después del deporte, pero sí reducen el riesgo de lesiones y ayudan a volver a estabilizar la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca. 

¿Por qué?
El propósito del enfriamiento es reducir gradualmente la frecuencia cardíaca previamente elevada durante el ejercicio, por lo que comience su enfriamiento con un ejercicio de baja intensidad. Es mejor disminuir sus niveles de intensidad poco a poco ya que poner fin a su actividad de forma abrupta baja la presión arterial a un ritmo rápido, lo que podría causar mareos o desmayos. Una vez que el ritmo cardíaco vuelva a la normalidad, es hora de estirar.
 
Un buen enfriamiento ofrece una serie de beneficios, incluyendo:

• Hacer que el ritmo de los latidos del corazón y la respiración vuelvan a la normalidad
• Ayudan a evitar desmayos o mareos, lo cual puede darse si el ejercicio es detenido de repente
• Reducción de los efectos post-ejercicio como los espasmos musculares, calambres y rigidez
• Mantiene la flexibilidad y el rango de movimiento intacta

¿Por cuánto tiempo?

Un enfriamiento se debe realizar después de cada entrenamiento. El estiramiento durante su enfriamiento ayudará a relajar y alargar los músculos, y mejorar la flexibilidad. Tratar de tocar sus extremidades entre 20-40 segundos cada uno. Entre 10 y 15 minutos de tiempo de enfriamiento permite que su ritmo cardíaco y su respiración vuelvan a la normalidad. Después de hacer ejercicio o una actividad física extenuante, es importante disminuir la temperatura de su cuerpo poco a poco disminuyendo la actividad entre tres y cinco minutos y realizar estiramientos durante cinco a 10 minutos. 



Últimas tendencias para ir al gimnasio


La elección de un buen equipo de entrenamiento ayuda a motivar a los deportistas
Si ponernos nuestro conjunto de ropa preferido nos hace sentir bien, ¿por qué en el gimnasio nos vestimos con un pans anticuado y viejas camisetas? La elección de un equipo de entrenamiento adecuado nos ayudará a estar más motivados a la hora de ir al gimnasio. En cambio, llevar unas zapatillas desgastadas y ropa inadecuada, hacen que quedarse en el sofá resulte más atractivo que ir a correr.
Las nuevas tecnologías y los tejidos sofisticados ofrecen estilo y funcionalidad, para darnos comodidad a todos los niveles de ejercicio.

1. Mantén la humedad alejada: Una camiseta de algodón tamaño XL es una esponja. Es mejor optar por prendas de vestir que absorban la humedad,  dejen transpirar la piel y tengan una buena evaporación. Esto mantiene la piel seca y evita rozaduras y otras molestias. No puedes olvidar tus pies. Fibras sintéticas como acrílicas o poliéster mantienen la humedad a raya y previenen las ampollas.

2. Tenis de entrenamiento: No todas los tenis sirven para todo el mundo, por lo tanto no escojas sólo por la marca o el diseño, sino basándote en el tipo de ejercicio que harás con más frecuencia. Ten en cuenta también que los pies se ensanchan durante el día, y es bueno volver a probarse los tenis más tarde para asegurar un buen confort durante más tiempo.

3. Ropa cómoda para el entrenamiento: las camisetas y pantalones anchos no son muy adecuados para los movimientos de yoga, así como un pans ancho tampoco es la mejor opción para pedalear en una bicicleta estática. Busca prendas de ropa más cómodas para tu entrenamiento, como pantalones de deporte adecuados que no se te caigan. Un sujetador de deporte ajustado es esencial para las mujeres, y todos los deportistas pueden beneficiarse de pantalones con piezas ya incorporadas para evitar ropa interior de algodón que no respira.

4. La calidad merece atención: Para mantener tu ropa de deporte en buenas condiciones, no la dejes mucho tiempo en la bolsa. Lava la ropa siguiendo las instrucciones del fabricante justo después de usarla, y no pongas en la secadora tejidos sintéticos. Cuida tus pies usando tenis de deporte sólo para hacer ejercicio y sustitúyelos cada 800 Km o cada 6-12 meses. 


Consejos para una buena alimentación



Consume un mínimo de 5 raciones de frutas y verduras al día, aportan vitaminas, minerales, agua y fibra. Contienen pocas calorías, grasas, sodio y nada de colesterol. Te aconsejamos 3 piezas de frutas y 2 raciones de verdura.